El Método Paz
Creé esto porque yo mismo lo necesitaba.
Me mudé a Alemania por la familia. Lo difícil nunca fue la gramática. Lo difícil fue entrar en la cultura: vivir en alemán, no estudiar alemán. Y dedicarte a los negocios no ayuda, al contrario. Acabas en círculos que funcionan en inglés o en portugués, y pasan los años sin que el alemán llegue a ser el idioma en el que piensas de verdad.
Lo que cambió las cosas fue el periodismo alemán. Noticias de verdad, todos los días, sobre temas que ya me interesaban. Solo que, con mi nivel, aquello era pararme cada dos líneas. Y cada vez que traducía la frase entera, dejaba de leer en alemán: la cabeza se me iba al portugués y ahí se quedaba.
Nadie traduce frases enteras. Miras la palabra que te ha frenado, la entiendes y sigues; eso sale solo, y traducirlo todo, seamos sinceros, no es estudiar. Lo que faltaba era que alguien lo hiciera antes que yo: coger la noticia del día y dejar ya traducidas las palabras que probablemente me iban a parar. Así leo a mi ritmo, sin cortar cada tres líneas para teclear una palabra en el diccionario. Sin tocar nada, sin cambiar de aplicación, sin perder el hilo.
Algo que leí hace muchos años se me quedó grabado: para usar una lengua tienes que sujetar la otra. Compiten entre ellas, y hablar una implica acallar la otra. No voy a decir que la ciencia lo tenga zanjado, y lingüista no soy. Pero desde entonces veo así el problema. Traducir la frase entera le abre la puerta al idioma que ya dominas, y una vez dentro no se marcha en silencio. Una palabra suelta traducida nunca abre esa puerta.
Nada de esto lo inventé yo. En 1798, un comerciante llamado James Hamilton se instaló en Hamburgo y pidió aprender alemán sin nada de gramática: leía palabra por palabra, con la traducción en la misma línea. A las doce clases ya leía alemán sencillo. Aquello se conoció como Sistema Hamiltoniano, y John Stuart Mill cuenta que aprendió alemán exactamente así. La raíz es más antigua todavía —pasa por Locke y por Comenio—, pero a principios del siglo XX el método había desaparecido casi por completo de las aulas.
Hamilton traducía todo. Ahí es exactamente donde el Método Paz se separa de él. Solo llevan traducción unas pocas palabras clave elegidas a conciencia, no cada palabra que no conoces. Muchas se quedan sin traducir a propósito, porque deducirlas es justo lo que enseña; las palabras clave ya traducidas te dan suficiente historia para sacar el resto del contexto. Noticias de verdad, publicadas hoy, escritas para B1–C1, con audio. Hamilton tenía las fábulas de Esopo. Tú tienes la mañana de hoy.
Dion PazFundador, LingoNews